(antes conocido como Senecio rowleyanus)
El Curio rowleyanus es una de las suculentas colgantes más reconocibles y deseadas. Sus hojas esféricas, conocidas popularmente como “bolitas” o “rosario”, no solo son un rasgo estético, sino una adaptación evolutiva a ambientes áridos. Sin embargo, esa misma adaptación hace que sea una planta muy sensible a errores de cultivo cuando se desconoce su ciclo natural.

En esta ficha encontrarás los cuidados reales, explicados con criterio botánico y experiencia práctica, para que esta planta no solo sobreviva, sino que prospere durante años.
Identidad botánica y cambio de nombre
- Nombre actual: Curio rowleyanus
- Nombre anterior: Senecio rowleyanus
- Familia: Asteraceae
El cambio de Senecio a Curio responde a una reorganización taxonómica dentro del grupo, pero no implica cambios en sus necesidades de cultivo. Aun así, sigue siendo frecuente encontrarla comercializada bajo el nombre antiguo.
Ciclo de crecimiento y reposo
Uno de los aspectos más importantes —y menos conocidos— del Curio rowleyanus es su fotoperiodo corto.
Esto significa que:
- Su crecimiento activo se concentra en otoño, invierno y primavera.
- Durante el verano entra en reposo, reduciendo drásticamente su actividad metabólica.
Este reposo estival es clave para entender por qué muchas plantas se pierden en verano: no es una época de crecimiento, sino de supervivencia.
Durante el reposo:
- No se riega de forma regular.
- Se mantiene en un lugar luminoso pero protegido del sol fuerte.
- Solo se aplica un riego de rescate puntual si la deshidratación es extrema (bolitas muy arrugadas y pérdida de turgencia general).
Luz: mucha, pero bien entendida
El Curio rowleyanus necesita mucha luz, pero no tolera el sol intenso continuado.
- Ideal: luz abundante, indirecta o filtrada.
- Sol directo recomendable solo a primeras horas de la mañana o últimas de la tarde.
- El sol fuerte del mediodía puede provocar quemaduras, especialmente en variedades variegadas.
En interior, debe colocarse en la zona más luminosa posible. La falta de luz provoca:
- Separación excesiva entre bolitas.
- Tallos débiles.
- Pérdida de vigor y aspecto “despeinado”.

Temperatura y resistencia al frío
Aunque su apariencia pueda sugerir lo contrario, es una suculenta bastante resistente al frío si se cultiva correctamente.
- Tolera temperaturas de hasta -5 °C, siempre que el sustrato esté seco.
- Ante previsión de heladas, se deben cortar completamente los riegos.
- El frío seco es mucho mejor tolerado que la combinación de frío y humedad.
Esta resistencia se aprovecha en colecciones especializadas y jardines xerófitos bien gestionados.
Sustrato: la base de todo
El sustrato es el factor más determinante en el éxito del cultivo.
Un buen sustrato debe mantener un equilibrio entre microporos y macroporos:
- Microporos: retienen agua disponible para la planta.
- Macroporos: almacenan aire y permiten la respiración radicular.
En el Curio rowleyanus, la aireación es prioritaria. Un sustrato compacto o excesivamente orgánico conduce rápidamente a la pudrición de raíces.
Mezcla recomendada
- 40 % sustrato universal
- 20 % pomice
- 10 % celtonita
- 20 % arena de río gruesa
- 10 % picón volcánico
Esta mezcla proporciona drenaje rápido, buena oxigenación y una reserva de agua controlada.
La incorporación de trichodermas y micorrizas es muy recomendable:
- Mejoran la salud del sistema radicular.
- Aumentan la resistencia frente a patógenos.
- Optimizan la absorción de nutrientes.

Riego: cuándo y cómo
El riego debe adaptarse al ciclo de la planta y al sustrato utilizado.
- El sustrato debe secarse completamente entre riegos.
- La planta “avisa” cuando necesita agua: las bolitas empiezan a arrugarse ligeramente.
Truco práctico
Introduce un palito de madera en el sustrato:
- Si sale limpio y seco → se puede regar.
- Si sale húmedo o manchado → esperar.
En verano, durante el reposo, el riego se reduce al mínimo o se elimina.
Maceta y contenedor
La elección de maceta influye directamente en el manejo del riego.
- Las macetas de cerámica o barro favorecen la transpiración y reducen riesgos.
- Requieren mayor atención, ya que el sustrato se seca antes.
- En macetas colgantes es imprescindible un drenaje excelente.
No necesita macetas grandes, pero sí estables y bien drenadas.
Errores más comunes
- Regar en verano como si estuviera en crecimiento.
- Usar sustratos demasiado orgánicos.
- Exponerla a sol intenso prolongado.
- Confundir arrugado natural con falta grave de agua.
- Pulverizar de forma habitual.

Conclusión
El Curio rowleyanus no es una suculenta complicada, pero sí muy honesta: responde exactamente a cómo se la cultiva. Cuando se respetan su ciclo, su necesidad de aireación y su relación con el agua, se convierte en una planta longeva, espectacular y muy agradecida.
Entenderla es la diferencia entre perderla cada año o disfrutarla durante mucho tiempo.